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Me hace feliz y me llena de orgullo decir que yo estuve entre ellos. Una vez, Mendel me dijo que él veía a Max Fisher como su mentor. Bien, Mendel lo fue para mí. Me encontré contemplando su ejemplo, buscando su consejo e interiorizando sus valores en muchas encrucijadas durante los años pasados.
Hijo de la comunidad Judía de Sudáfrica, Mendel Kaplan fue un brillante hombre de negocios que convirtió su empresa familiar, Cape Gate, en una compañía internacional con oficinas en distintos puntos del mundo, incluso 10 fábricas en Israel. No obstante, los valores en su concepción de mundo lo llevaron a conservar sus negocios como una empresa familiar. Su éxito en ese sector le permitió dirigir sus energías y sus recursos hacia aquello en lo que creía apasionadamente, en primer término Israel y el pueblo Judío. La diversificada obra filantrópica de Mendel, de largo alcance, tuvo extraordinario impacto en Israel y en la Diáspora.
Gran partidario de la educación Judía en la Diáspora y en Israel, Mendel también promovió ardientemente nuestra profunda comprensión de la historia Judía por medio de la arqueología. Él fue, de hecho, uno de los primeros inversores en las excavaciones de la Ciudad de David. Él y su hermano, Robert Kaplan, fundaron el Museo Judío en Capetown. Mendel creyó hondamente en la educación superior y en la importancia de hacerla accesible a israelíes de comunidades desaventajadas. Centenares se beneficiaron con las becas de estudio de Mendel Kaplan, entre ellos olim de Etiopía y muchos estudiantes de la comunidad Drusa de Israel.
Mendel invirtió ampliamente en Jerusalén. Fundó el Centro Musical de Guiló conjuntamente con Keren Hayesod, institución que sigue beneficiando a jóvenes jerosolimitanos, Judíos y Árabes por igual. Entre otros de sus proyectos para Jerusalén cabe destacar el Jardín Botánico de Jerusalén en el campus de Guivat Ram de la Universidad de Jerusalén; además, participó en numerosos proyectos asociado con la Fundación de Jerusalén.
El liderato de Mendel no se limitó a su obra filantrópica; en primer término y sobre todo se manifestó desempeñándose en cargos directivos de suma importancia en organizaciones del mundo Judío como el Congreso Judío Mundial y la Fundación de Jerusalén. Entre 1983 y 1987 presidió la Junta Mundial de Fideicomisarios de Keren Hayesod.
Pero su posición en el mundo Judío se puede medir mejor por el hecho de haber sido el único líder, no estadounidense, designado presidente de la Junta de Gobernadores de la Agencia Judía para Israel, función de la que se encargó desde 1987 hasta 1995. Durante su mandato, Mendel fue una personalidad clave para facilitar las olas de la aliá masiva provenientes de la ex Unión Soviética. Entre los muchos y distinguidos dirigentes del mundo Judío en la actualidad, Mendel fue verdaderamente un gigante.
Brillante negociador y ejecutivo de decisiones incisivas, Mendel Kaplan fue convocado a menudo para cerrar brechas y terciar en acuerdos negociados entre organizaciones Judías. Fue célebre por su franqueza y por su afilado pensamiento. Y por encima de todo, fue famoso y querido por su sobresaliente amistad y su generoso espíritu.
A lo largo de su vida fue un dedicado hombre de familia así como un devoto marido de su esposa, Jill, y padre de sus cuatro hijos, Sharon, David, Oren y Romi, y de sus adorados nietos. Dejó detrás de sí un vacío personal en el corazón de quienes lo conocieron, pero su deceso no puede revocar sus logros para Israel y el pueblo Judío. Sus realizaciones están a nuestro alrededor y constituyen un legado perdurable del trabajo de su vida.
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