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Regalo de Holanda: para Niel Loth, un cristiano, ser voluntario en Ben Yakir, la Aldea Juvenil patrocinada por KH, es un placer excepcional
“Estoy pasando los mejores momentos de mi vida en Ben Yakir”, dice Niel Loth, 51, de la localidad holandesa de Delft, quien llegó en noviembre a la villa juvenil que patrocina Keren Haysod para trabajar como voluntario. “El calor y el amor que recibo aquí es sobrecogedor y sorprendente”.
Ben Yakir, situada cerca de la ciudad de Hedera, es una Aldea Juvenil religiosa que sirve como hogar a 120 jóvenes de entre 12 y 18 años que sufren de un alto grado de marginalidad, y la mayoría de los cuales son de origen etíope. El programa “reparador” de tres años ofrece a los estudiantes los conocimientos básicos y, paralelamente, brinda a cada uno de ellos la ayuda necesaria a fin de descubrir sus habilidades individuales y puedan capacitarse para concretar a pleno su potencial.
Niel, que es Cristiano, cuenta con una pensión para inhabilitados de su país y no necesita trabajar para su mantenimiento. “Pero el trabajo -señala- nos proporciona un sentimiento de orgullo, de ser útil. Y esto es lo que me faltaba”, agregó. Empezó haciéndolo en el zoológico de mascotas de la villa pero pronto fue trasladado a la cocina, donde las tareas le resultan más adecuadas. “Recibo más de lo que puedo pedir o de lo que puedo dar”, dice Niel. “En (sólo) dos días me sentí en mi casa, me cuidan muy bien y me dan todo lo que quiero (y necesito), como una computadora y un kumkum (una tetera). No se trata sólo de Ben Yakir. Cuanto más conozco a Israel y a los israelíes, mejor los comprendo y más los quiero”.
Niel se enamoró de Israel y los israelíes -aunque no ciegamente- desde su primer viaje, en diciembre de 2003. “Fue como volver a casa”, indicó. “Yo siento que los israelíes se relacionan unos con otros de un modo distinto de como lo hacen otras naciones. Es más como una familia numerosa pero una gran familia, aunque a veces también son rudos. Uno tiene que habituarse pero una vez que les encuentra la vuelta, le gusta como son”.
Desde ese año volvió otras cuatro veces. Israel es un país abierto, con más libertad que en Holanda, dice. “Yo pienso a Israel como un faro de luz para el mundo. De acuerdo, no son perfectos, pero nadie lo es. Cuanto más los conozco, más me gustan”.
No es la primera vez que Niel es voluntario en Israel. Desde mediados del verano anterior y hasta principios del otoño estuvo trabajando en una base militar como miembro del programa Sar-El de Israel para voluntarios. “Pasé un tiempo dichoso”, comentó.
Hasta adoptó el pasatiempo nacional, seguir los informativos meteorológicos. “D´s está derramando Sus bendiciones en forma de (muy necesarias) lluvias”, declara. “Me siento feliz de estar aquí”.
¿Qué es lo que atrae a un holandés a Israel y lo impulsa a ofrecerse como voluntario para ayudar al pueblo Judío? La motivación de Niel es doble, personal y religiosa. Le encanta la organización en Ben Yakir - “a la mañana el desayuno, el trabajo, a la noche…” - algo de lo que carece en Holanda.
Pero más fuerte aún es su fe evangélica. “Como Cristiano, rezo todos los días por Israel, el pueblo elegido por D´s. Lo hago especialmente los domingos, cuando se reúne el gobierno. Rezo para que D´s esté presente y ayude a sus miembros a tomar las decisiones correctas”.
Aunque con un visado de turista su permanencia en el país está limitada a tres meses, Niel no tiene intención de pasar mucho tiempo afuera. “Volveré en diez días a Ben Yakir”, promete. “Me siento bendecido cuando quiera que estoy aquí”.
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