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Informe de investigación: Cinco familias, 15 niños y algunos voluntarios han estado viviendo en un refugio antibombas durante cuatro días, desde que comenzó la guerra en el sur. El refugio se encuentra en uno de los barrios que han sido más frecuentemente bombardeados en Sderot, llamado Atar Jerum. Livnat Shaubi de Sderot Media Center se reunió con habitantes del barrio que ahora están viviendo en el refugio antibombas. Ellos comparten sus sentimientos sobre la vida bajo el fuego de los cohetes palestinos durante los últimos 8 años.
Empezó el sábado en la noche, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel comenzaron a bombardear Gaza. Los habitantes del barrio Atar Jerum de Sderot sintieron que las paredes de sus casas vibraban por los ataques. El barrio Atar Jerum, ubicado en la zona oeste de Sderot, es uno de los barrios que se encuentran más cerca de la frontera con Gaza.
Las familias de Sderot, con sus mujeres, niños y ancianos, ya acostumbrados a esta realidad, se dirigieron rápidamente a los refugios antibombas de la ciudad, previendo un ataque de cohetes del Hamás.
En el refugio antibombas Atar Jerum, las familias del barrio llevan ya cuatro días esperando que los ataques de raquetas de Hamás pasen. El refugio aloja actualmente a 15 niños, sus padres, y los voluntarios que vienen a ayudar y apoyar a los habitantes de Sderot durante los intensos ataques de misiles del Hamás.
Zehava Yuhlashat, madre de cuatro hijos y miembro de la comunidad etíope de Sderot, contó a Sderot Media Center que lleva ya tres días viviendo en el refugio. "Mi esposo es un militar de carrera y puede llegar a casa solamente el fin de semana. Yo me encargo sola de los niños durante el resto de la semana."
"Decidí quedarme en Sderot porque ésta es nuestra realidad, a pesar de todas las dificultades," dijo Zehava. Describe la nueva rutina de su familia: "Comemos y dormimos en el refugio, pero yo voy a casa a cocinar nuestras comidas. Hacia la noche, traigo a mis hijos uno por uno a ducharlos y después vamos todos a dormir en el refugio."
Zehava contó a Sderot Media Center que muchos esposos en Sderot trabajan fuera de la ciudad, lo que significa que las madres tienen que permanecer en casa para estar con los niños durante los períodos de escalada de los cohetes. "Las escuelas y los jardines infantiles están cerrados, de modo que durante el día los niños pasan todo el tiempo en los refugios. Tenemos la suerte de tener voluntarios que vienen a hacer actividades para los niños."
Ruth Lavie, que modera grupos de manejo de crisis para el Centro Josen de Sderot, un centro que ofrece apoyo a los residentes de la zona en tiempos de emergencia, dirigió proyectos de artes y artes manuales para un grupo de niños en el refugio en que estaba el hijo de tres años de Zehava.
"El ambiente en Sderot es muy tenso ahora," dijo Ruth. "A través de mi trabajo, trato de establecer una rutina normal para los niños de Sderot, que les permita ser creativos y activos. Las actividades que planeo para esos niños incluyen manualidades y juegos diseñados para niños de todas las edades."
"A veces me siento y juego con un niño que está sentado solo, para estimularlo y tratar de darle una sensación de seguridad," dijo Ruth..

Foto: Roy Edan
Ruth comparte también sus sentimientos como madre de niños mayores. "No siento que tenga que irme de Sderot porque mis hijos son más grandes. Si tuviera ahora niños muy chicos, probablemente pensaría en forma diferente. Pero en esta situación, me quedo en Sderot para ayudar a aquellos que necesitan ayuda."
Tair Ben Moshe, de 15 años, de Jerusalén, también llegó al refugio para ayudar a los niños. "Mis padres se opusieron a que viniera a Sderot. Están muy asustados por mí. Recién después de muchas discusiones y persuasiones, me permitieron venir."
"Llegué aquí y estoy durmiendo con los habitantes en el refugio. Los niños son geniales y me entretengo pasando el rato con ellos," dice Tair.
Zehava muy probablemente pasará varias noches más con sus niños en el refugio antibombas del barrio Atar Jerum, pero está feliz de que Israel finalmente esté respondiendo al terror de los cohetes de Hamás. "Bendecimos a Tzahal y estamos contentos con la operación. Permaneceremos aquí en el refugio hasta que esta pesadilla concluya," dice.
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