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El miércoles (25.06.09), Israel invistió a algunos de sus ciudadanos para funciones de liderazgo en Tzahal.
Entre los 417 soldados investidos de los cursos para oficiales de la base de entrenamiento Bahad 1, situada cerca de Mitzpé Ramón, 14 son olim. Los flamantes oficiales, desde ahora sub-tenientes, recibieron su grado durante una ceremonia a la que asistieron el ministro de Defensa, Ehud Barak, y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Gabi Ashkenazi.
Entre los graduados se encuentra Shalom Bar-Eretz, quien se traslado solo a Israel desde Nevada (EEUU) en 2005, después de finalizar sus estudios secundarios.
“Antes aún de hacer aliá, sabía que quería venir a Israel para ser un oficial”, declaró Bar-Eretz, quien se entrenó ocho meses con una unidad de combate de elite antes del aprendizaje para convertirse en un comandante de la Brigada Kfir de infantería.
Bar-Eretz, como la mayoría de los graduados el miércoles, asistieron a los cursos para oficiales de combate, en cuyo transcurso se capacitaron para ejercer la jefatura, orientación en el terreno y las armas de infantería. El curso concluyó con tres días de ejercicios que incluyeron una caminata de 30 kilómetros solos, y según un mapa que debieron memorizar de antemano.
Bar-Eretz inició su servicio militar teniendo tres meses de clases de hebreo para soldados que habían arribado recientemente al país. El curso se llevó a cabo en Mijvei Alón, una base del Cuerpo de Educación en el norte de Israel que es parte de un programa para la absorción de nuevos olim a la vida en el seno de Tzahal.
“En el ejército hay todo tipo de personas. Haber llegado de los Estados Unidos me hace diferente, pero todos son distintos unos de otros”, señaló. Bar-Eretz.
Después de servir durante cuatro meses como sargento en Belén, firmó un contrato para seguir un curso de oficiales y extendió su servicio por dos años.
La semana próxima regresará a la Ribera Occidental para comandar un pelotón.
Tzahal le paga a Bar-Eretz el alquiler de su apartamento en un asentamiento al sur de Hebrón, parte de la asistencia que se brinda a “soldados solos”, es decir, que residen en el país sin sus familiares. Él espera seguir viviendo en el asentamiento una vez que termine su servicio.
Entretanto, un inmigrante oriundo de Argentina, recibió sus "alas" después de completar el curso de tres años para pilotos de la Fuerza Aérea Israelí.
El nuevo piloto de combate, “D”, llegó a Israel con su familia a los siete años de edad, y con ella se estableció en una localidad de Galilea. Empezó los exámenes preliminares para ingresar a el curso de aviación estando en el último año de la escuela secundaria, y sabía que al concluir los estudios iniciaría en la escuela para pilotos el servicio militar obligatorio.
En la actualidad, D. está contratado para servir por nueve años adicionales como piloto de combate, y a participar semanalmente en ejercicios como reservista.
El curso incluyó un año y medio de intensos estudios universitarios con profesores que imparten su cátedra en la base de entrenamiento. D. se graduó del curso para pilotos con un B.A. en matemática y en ciencias de la computación por la Universidad Ben Gurión.
Los cadetes pasan un año aprendiendo a volar, y otros seis meses capacitándose apropiadamente para desempeñarse como oficiales de Tzahal, igual que todos los aspirantes.
“En mi primer vuelo solo miré hacia atrás y vi que el instructor no estaba conmigo…Ese momento significó realmente un paso adelante”, destacó D. como uno de sus recuerdos más intensos tras el año de adiestramiento.
Shelly Navón hizo aliá desde Bélgica, en 2006, después de terminar sus estudios secundarios. Prestó primero servicios en una unidad de inteligencia al norte de la franja de Gaza durante ocho meses antes de empezar su entrenamiento para oficiales. Desde su puesto fuera de Gaza supervisaba y analizaba la información de los videos transmitidos por globos aeroestáticos de Tzahal que sobrevuelan ese territorio.
“Yo siempre pensé que vendría a Israel cuando terminara la escuela secundaria, pero nunca supuse que me alistaría en el ejército”, indicó Navón, quien creció hablando algo de hebreo en el hogar pues sus padres nacieron en Israel.
Shelly se alistó en las FDI tras la interrupción de sus estudios en el Instituto Israelí de Tecnología del Politécnico (Tejnión) de Haifa debido a la convocatoria para el servicio militar.
Una vez en el ejército, extendió su servicio obligatorio de dos años durante nueve meses adicionales para hacer graduarse como oficial de la Brigada de Inteligencia de Campo.
Antes de la ceremonia de graduación, los soldados solos recibieron relojes de regalo además de los distintivos
entregados a todos los oficiales recién graduados.
El creciente número de inmigrantes entre los nuevos oficiales refleja “la integración de los olim en la sociedad israelí en general y específicamente en las fuerzas armadas”, afirmó un oficial de Tzahal.
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