El Keren Hayesod y todos aquéllos que lo dirigieron y lo apoyaron, han desempeñado, desde el comienzo, un papel en esta moderna saga del Pueblo Judío, y ustedes tienen una parte en este presente de satisfacción y orgullo.
 
 
 
Primer Ministro Itzhak Shamir, 1991.



Esta dramática década comenzó con dos históricos acontecimientos:  el colapso del bloque de la Unión Soviética y la apertura de sus puertas a la emigración por un lado, y la Guerra del Golfo en Iraq  por el otro.  Con el fin del régimen comunista en la URSS en 1989 se les hizo posible a los Judíos emigrar libremente a Israel, un derecho antes negado. Hacia el año 2000 lo hicieron unos 900.000, el mayor contingente del más de un millón de los que arribaron durante ese período al país. La inmigración en esa etapa también incluyó a 14.000 Judíos procedentes de Etiopía, quienes llegaron en 1991 merced al puente aéreo de la Operación Salomón. El número masivo de nuevos inmigrantes originó gran demanda de sevicios sociales como el proporcionarles vivienda y empleo. Con tal motivo,  Keren Hayesod lanzó una campaña especial, Exodus, que le permitió recolectar 500 millones de dólares entre 1990 y 1992. El espíritu de paz creado por el proceso diplomático de Oslo dio a Keren Hayesod la oportunidad de organizar eventos que antes no eran  posibles, como una excursión de participantes en la conferencua anual de 1994 al vecino Reino de Jordania y que incluyó una reunión con el rey Husein. Al año siguiente, Keren Hayesod auspició una misión a Marruecos. En ocasión del 50° aniversario, en 1998, la organización estableció un nuevo Premio Yakir de Keren Hayesod en honor a sus dirigentes y contribuyentes. Ese mismo año, participantes  en la conferencia anual recorrieron campos de internación en Chipre, donde los ingleses mantenían arrestados a Judíos sobrevivientes del Holocausto que trataban de llegar a la Tierra de Israel antes de la declaración de la independencia del Estado Judío.