
Por Yohanna Arbib Perugia
Presidenta de la Junta de Fideicomisarios de Keren Hayesod
Desde hace años hicimos un pasatiempo nacional del lamento por la "creciente indiferencia" y por la "alienación" entre los jóvenes judíos respecto a Israel y a la vida judía (como lo refleja la drástica caída en el número de afiliaciones a sus comunidades y a las organizaciones relacionadas con los judíos e Israel). Debemos empezar a entender que esas afiliaciones no son más, necesariamente, una medida precisa de la identidad judía y de la identificación con Israel. ¿Qué es entonces? ¿Y cómo lo encaramos?¿Cómo debemos conducirnos en estas condiciones?
Cuando observo a la joven generación de adultos judíos, me siento en casa - soy una de ellos y estoy conectada con los objetivos de sus vidas, con una visión multifacética del mundo, y con su elocuente sentido de identidad, y vaya esto ¡sin mencionar sus ajetreados estilos de vida! Sí, pertenecemos a una generación distinta de la de nuestros padres; nosotros pensamos, sentimos y palpamos el mundo en múltiples niveles, lo que no significa que estamos más o menos identificados, más o menos comprometidos. Ello significa que nuestras identidades están más integradas, abarcan más.
Los expertos en asuntos infantiles nos dicen hoy que la principal misión de los padres no es ser instructores sino un "faro"; por ejemplo, ser un punto de referencia, una luz a través de la cual la próxima generación pueda comprender su entorno y emprenda un rumbo seguro. Bien, ¡nuestras propias fuentes judías nos lo han estado diciendo durante miles de años!.De acuerdo con nuestra tradición, la misión del Pueblo Judío es la de ser "Or le´goím", una "luz para las Naciones". ¿Qué podría ser más adecuado ? Pero para ser una luz para las Naciones debemos – ante todo - serlo para nosotros mismos.
Mi "faro" personal, y mi punto de referencia, fue y sigue siendo Keren Hayesod, una institución luminosa en el seno del Pueblo Judío cuya luz brilla en cada rincón proporcionándole perspectiva y valor a todo lo que toca. Yo elegí asumir una función ejecutiva en KH debido a mi profunda y certera comprensión de la centralidad de Israel para el Pueblo Judío. Para mí, tal centralidad se traduce en un "esfuerzo colectivo" porque sólo actuando conjuntamente podremos conseguir el tipo de impacto que hará avanzar a Israel y al Pueblo Judío. Fue mediante ese poder del aporte colectivo que los donantes de KH ayudaron a tres millones de judíos a establecerse en Israel. Y es merced a los esfuerzos colectivos que los pueblos fronterizos de Israel, las comunidades y los niños y jóvenes en situación de riesgo, gozan de la oportunidad de zanjar las brechas socio-económicas y progresar individualmente, fortalecer a la sociedad israelí y, por ende, al Pueblo Judío todo.
Para mí es importante ser parte de una organización que desempeña una función líder tanto para atraer como para involucrar a jóvenes judíos de todo el globo. Regresé recientemente del primer FORUM organizado por KH; reunió a jóvenes judíos muy exitosos de todo el mundo en una sobresaliente conferencia de tres días celebrada en San Francisco y en el Valle del Silicio. Los jóvenes profesionales que participaron lo hicieron con todo su bagaje, sus carreras, sus intereses, sus puntos de vista y sus personalidades. Su nivel de energía y su impulso fue inspirador.
El doctor Daniel Gordis, un destacado pensador Judío que fue el académico invitado de "FORUM," lo expresó mejor al explicar que la razón por la que el Pueblo Judío prospera hoy confiado y desde una posición sólida, se debe a la existencia del Estado de Israel. Yo no podría estar más enfáticamente de acuerdo con él. El Estado de Israel constituye la fuerza centrífuga del Pueblo Judío. Aún aquéllos que están en desacuerdo y viven sus vidas sin pensar dos veces en Israel se están beneficiando de su existencia desde la creación del mismo, hace 64 años, por el renacimiento cultural Judío que significa, pues eventualmente disponen aquí de un hogar seguro, educación judía e israelí, y de un futuro judío.
¿ Pero de qué modo puedo yo, como líder, asegurar la contínua diseminación de este mensaje ? En el mundo corporativo somos juzgados no sólo por nuestra actuación personal sino por nuestra habilidad para dotar a un "heredero" capaz de proseguir nuestro trabajo. Creo que ésto es parte crucial e integral del papel del liderazgo judío. También creo que en el mundo actual todos son capaces, de alguna manera, de ser dirigentes. En la generación de nuestros padres estaba los que "lo hicieron" y los que "no lo hicieron". Esta clasificación, afortunadamente, perdió sentido en estos días. Si hoy un joven empresario judío decide, entre sus diversos desempeños y propósitos, manifestar un interés momentáneo por alguna faceta particular de Israel, y desea invertir en ello, así sea en menor escala, dando de su tiempo o de su dinero, ésto es identidad judía, este es un compromiso. Si esa persona nos susurrase cómo se sintió siguiendo una historia de 2000 o incluso de 9.000 años de historia, ¡eso lo convertirá en un líder!, y esto es lo que debemos captar. Debemos atesorar todo tipo de liderazgo, tenemos que encontrar a la joven generación en sus pistas de carrera.
Una señal, un "like", una recomendación por medio de las redes sociales, son herramientas poderosas. A opinión de muchos especialistas, son más efectivas aún que los canales convencionales de comunicación porque constituyen una "conexión personal" y de confianza. Sabemos que llevan a la acción. Y una cosa que sabemos sobre la acción es que ¡funciona! Keren Hayesod, asociado con la Agencia Judía y el Gobierno de Israel también está formando nuevos dirigentes judíos apoyando los programas de Taglit y MASÁ. Y créanme, no existe una columna de facebook en el mundo que pueda competir con un viaje a Israel en compañía de otros jóvenes. En la próxima década, Taglit posibilitará la visita a Israel del 50 por ciento de los jóvenes adultos judíos. Será increíble.
Toda generación se aferra a una cosmovisión que percibe como esencial, cierta visión o entendimiento del mundo que caracteriza sus modos de vivir y actuar. Para nuestros abuelos, fue el nacionalismo; para nuestros padres, fue el internacionalismo; para nosotros es la globalización, el concepto de un mundo globalmente integrado. Esta es la realidad del mundo moderno, la palabra clave de nuestra generación. Pero de hecho, esta ha sido constantemente la realidad judía.
El mundo judío se valió siempre de la movilidad geográfica y de la fluidez, una forma de vida que da alas a la flexibilidad y al pensamiento, y a veces es una segunda naturaleza en nosotros. Al viajar por todo el mundo de KH advierto hasta qué punto el Pueblo Judío es, precisamente, una familia global.
Veo mi papel en el liderazgo como expresión natural de la globalización, un valor judío esencial que comenzó cuando Abraham, nuestro patriarca, recibió la orden del Todopoderoso:
Lej lejá – "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré" (Génesis 12, 1)
Fue una empresa valiente, cometido que exigió gran fortaleza y fe. Pero sobre todo, fue un acto de confianza. Con la ayuda de "la luz" del Creador, Abraham logró conducir al mundo en una nueva dirección. Por tanto, pido a todos nosotros ponernos de pie como dirigentes Judíos y actuar de acuerdo con el precepto "lej lejá", "vayamos adelante".