Estoy de pie en la encrucijada del tiempo. Aquí, cerca de la Puerta de Yafo, en la entrada a la Ciudad Vieja de Jerusalén, el pasado y el presente se encuentran discretamente. ¿Qué ocasión más apropiada que el Día de Jerusalén para reflexionar sobre la increíble historia de nuestra capital?
¿Y qué mejor sitio que las puertas de la ciudad reconstruida y reunificada para meditar acerca del vínculo que engarza a los Judíos de todo el mundo dentro de una comunidad que trasciende el tiempo y el lugar?