abril 2020 - 100 Heartbeats - Keren Hayesod

¿Qué nos depara el futuro?

Han pasado 100 años … Al menos otros 100 años nos esperan por delante.

¿Hacia dónde nos conduce el camino? ¿Qué logros aún nos esperan? ¿Qué crisis? ¿Qué desafíos?

Todas las opciones están abiertas.

Los desafíos son enormes, pero también lo es nuestra visión, nuestra capacidad y el poder del inquebrantable pacto entre nosotros.

Hace cien años, un grupo de personas se sentó en un salón en Londres y soñó con un futuro diferente para el Pueblo Judío. ¿Sabían cuál sería el resultado de su decisión al establecer Keren Hayesod? ¿Previeron las crisis y las dificultades? ¿Se imaginaron lo que se lograría gracias a esta decisión?

Como hemos visto en los 99 «latidos» que hemos vivenciado y compartido juntos, hemos recorrido un largo camino y hemos alcanzado muchos logros. Más de lo que soñamos en un principio. Los fundadores hicieron su trabajo. Sentaron las bases, a pesar de todas las dificultades.

Las generaciones anteriores, nuestros abuelos y sus padres, hicieron lo que tenían que hacer, y en ese contexto y frente a grandes desafíos, construyeron un país espléndido con sus grandes logros; un mundo judío floreciente, fuerte y seguro, y un vínculo firme y significativo.

Las generaciones anteriores aprendieron las lecciones de la historia de los últimos 100 años, entendieron el significado del compromiso mutuo y creyeron en este valor con todo su corazón. Sobre la base de esta creencia, tomaron medidas efectivas con Keren Hayesod, y juntos cambiaron el mundo.

Y a partir de ahora, ¿hacia dónde vamos a continuar?

Ahora la responsabilidad recae en nosotros, en todos y cada uno de nosotros. Debemos actuar de manera efectiva para darle forma y sentido a nuestra realidad presente y futura.

Es nuestro deber continuar esta sociedad, para que nuestros hijos y nietos puedan crecer en un mundo en el que saben que tienen algo en qué confiar; que están conectados a una red de seguridad y a un valor trascendental; que hay personas, algunas de las cuales nunca conocerán, que están ahí para ayudarles.

Hemos recibido un mundo en el que Israel es fuerte y floreciente, donde hay una respuesta para cada judío, y ahora necesitamos continuar desarrollándolo.

Keren Hayesod es la expresión tangible de una realidad en la que existe una responsabilidad mutua y efectiva entre nosotros como pueblo, una realidad en la que estamos orgullosos de nuestro legado y miramos al futuro con confianza. Así ha sido en los últimos cien años, y continuará siendo en el futuro.

Porque ante la incertidumbre del futuro, una cosa está clara: mientras exista el Estado de Israel, mientras haya comunidades judías en todo el mundo y mientras logremos mantener el deber de la responsabilidad mutua, nuestro futuro como pueblo estará asegurado.

Keren Hayesod y tú. Todos juntos, por el Pueblo de Israel. Por un futuro mejor.

Por el Pueblo de Israel

Uno de los principios rectores del Keren Hayesod es “personas en nombre de personas”. La organización trabaja para el pueblo de Israel en el sentido más amplio del término: para los ciudadanos y residentes del Estado de Israel, tanto judíos como no judíos, y en cooperación con judíos de todo el mundo y Amigos de Israel de otras religiones. Keren Hayesod crea un importante puente entre las personas que viven en Israel y los judíos y los Amigos de Israel en la Diáspora, trabajando para fortalecer la afinidad entre ellos.
Las actividades de Keren Hayesod están dirigidas a los residentes de Israel. Cada año, decenas de miles de personas se benefician de sus actividades y reciben apoyo, gracias a las contribuciones recolectadas por Keren Hayesod. Las actividades de KH son llevadas a cabo en forma cotidiana por decenas de activistas, representantes y voluntarios que trabajan para las campañas de recaudación de fondos. De esta manera Keren Hayesod perpetúa el eslogan: “Por el Pueblo de Israel”.

La “Marcha por la Vida”, en memoria de los millones de judíos asesinados durante el Holocausto

El Rabino Israel Meir Lau, ex-rabino principal de Israel y amigo cercano de Keren Hayesod, nunca faltó a la “Marcha por la Vida”. Ha participado anualmente, a lo largo de los últimos 31 años, marchando y recordando el momento en que su madre lo arrojó de sus brazos en el último segundo antes de que se cerraran las puertas del vagón de tren, salvándole así la vida. “Ese fue el momento más difícil de mi infancia durante los seis años del Holocausto. El momento de la separación de mi madre”, ha relatado en más de una oportunidad. Esa fue la última vez que la vió, y no tuvo tiempo de decirle adiós. Tenía 7 años y medio de edad, en la estación de tren de Piotrków en Polonia. “Cuando mi madre vio que estaban haciendo una selección en la pista, hombres a un lado, mujeres y niños al otro lado, entendió que los hombres tenían más posibilidades de sobrevivir. En el último segundo antes de que me metieran en el vagón de carga y cerraran las puertas, ella me lanzó hacia mi hermano Neftalí, que ya tenía 18 años en ese momento, y le dijo: ‘toma al niño’, y así me salvó la vida. Lloré aterrorizado”.

El Rabino Lau participa en todas las Marchas por la Vida, que comenzaron en 1988 con una marcha de unos pocos miles de jóvenes judíos desde el campo de concentración de Auschwitz a Birkenau, el campo de exterminio cien millones de judíos encontraron su muerte durante el Holocausto.

La “Marcha por la Vida” se ha convertido en una semana de eventos en conmemoración del Holocausto, con la participación de decenas de miles de jóvenes de todo el mundo, a quienes se unen sobrevivientes de la Shoá, jefes de gobierno, presidentes y otras figuras del mundo judío y no judío. Delegaciones de Keren Hayesod participan cada año en estas conmovedoras marchas, a cuyo término, las distintas delegaciones continúan su viaje en dirección a Israel, transformado su visita en una experiencia vivencial más profunda y transformadora.

Foto: El Rabino Meir Israel Lau con la delegación israelí en la “Marcha por la Vida”, 2013

Recibir y retribuir: la historia del rescate de una familia de “Justos entre las Naciones”

Sara Pachentz va a trabajar todas las mañanas a Yad Vashem, deteniéndose en la placa de cobre que lleva el nombre de su madre, Zainba Hardega, la primera musulmana en ser reconocida como “Justa entre las Naciones”.

Previamente al estallido de la Segunda Guerra Mundial, en Serbia, la familia musulmana de Sara se mantenía en estrecho contacto con la familia Kabilio, que eran miembros de la comunidad judía local. Como consecuencia de la invasión Nazi, en 1941, la familia Kabilio se vio obligada a huir. A pesar del enorme letrero erigido al lado de la casa de Mustafa y Zainba Hardega, que indicaba claramente que el destino de cualquiera que ocultara judíos sería la muerte, decidieron no abandonar a sus amigos judíos y así fue.

Cuarenta años después, en base al testimonio que la familia Kabilio suministró a “Yad Vashem”, la familia Hardega fue reconocida como “Justos entre las Naciones”. Pero la historia no termina allí. En 1992 la situación se invirtió. Al estallido de la guerra civil en Yugoslavia, durante la cual fue bombardeada la casa de Zainba Hardega, su familia se vió obligada a esconderse en un pequeño refugio durante un largo período de tiempo. La guerra civil también amenazaba a la población judía local, y Keren Hayesod y la Agencia Judía prepararon una osada operación de rescate para salvar a los judíos de Sarajevo.

Gracias a las gestiones de la familia Kabilio, la historia de una familia de “Justos entre las Naciones” viviendo en una situación de emergencia, llamó la atención de Shimon Peres, Ministro de Relaciones Exteriores de la época. Peres pidió que se incluyera a la familia Hardega en la operación de rescate, y así se hizo. La peligrosa operación comenzó en 1992, y la familia, junto con los judíos refugiados de la región, fueron rescatados y trasladados a Israel.

3+-Fue en esas circunstancias cuando Sara Pachentz se encontró a sí misma en Israel. Se instaló muy rápidamente, se convirtió al judaísmo y decidió vincular su destino al del pueblo judío.

Zainba Hardega (cuarta desde la derecha) en la ceremonia de plantación de un árbol en honor a su familia en Yad Vashem, 1985
Crédito: Yad Vashem

https://www.yadvashem.org/righteous/stories/hardaga-sadik.html

Dor Hemshej Internacional: el futuro liderazgo de Keren Hayesod

Julia Koschitzky from Keren Hayesod with Kesher Seminar

El liderazgo judío joven surgió después de la Guerra de los Seis Días, estableciendo un grupo de élite que finalmente se convirtió institucionalmente en el Dor Hemshej de Keren Hayesod. Fuertemente motivados por la contundente victoria israelí de 1967, jóvenes judíos de todo el mundo querían conocerse y reunirse para encontrar nuevas formas de expresar su identidad judía y apoyar al Estado de Israel. Cada vez más jóvenes, la mayoría de ellos estudiantes idealistas entusiasmados por movilizarse voluntariamente en favor de Israel, se unieron al grupo fundador que se originó en Europa Occidental.

Posteriormente se formaron otros grupos locales en otras latitudes que captaron la atención de la Directiva de Keren Hayesod, la que entendió tanto el enorme potencial del joven liderazgo como la conexión natural entre estos jóvenes y Keren Hayesod. Los jóvenes, por su parte, vieron a Keren Hayesod como un campo fértil para encauzar su solidaridad con Israel, ya sea a través de actividades sociales y culturales como a través de la recaudación de fondos en favor de Israel y del pueblo judío.
En 1971 se creó formalmente el Departamento de Dor Hemshej de Keren Hayesod para coordinar las actividades de los distintos grupos de jóvenes. A principios de la década de 1970, ya se habían establecido cinco grupos de Dor Hemshej en Europa, y a mediados de esa década ya funcionaban 50 grupos activos en cinco continentes.

250 jóvenes de todo el mundo participaron en la primera Conferencia Internacional Dor Hemshej, «Yachdav», celebrada en Israel en 1977. Desde entonces, estas reuniones internacionales se han convertido en una tradición con Julia Koschitzky del Seminario Kesher para el Liderazgo Joven Internacional que se celebra cada año durante la Conferencia Mundial. de KH. El seminario, de una semana de duración, brinda a los participantes una experiencia inolvidable y un conocimiento de primera mano de la realidad israelí, capacitándolos para formar parte de la futura generación del liderazgo comunitario judío. Los grupos de Dor Hemshej en todo el mundo continúan realizando actividades anuales de recaudación de fondos que resultan ser significativas. Muchos de los actuales líderes y principales activistas de Keren Hayesod en todo el mundo han surgido de las filas de Dor Hemshej.

Foto: Julia Koschitzky, do Keren Hayesod, com Seminário Kesher

La declaración del establecimiento del Estado de Israel en 1948, un sueño convertido en realidad

El sueño se convertía en realidad. La visión para la cual se fundó Keren Hayesod se materializaba. Los cimientos establecidos por Keren Hayesod hicieron posible el establecimiento del Estado. Casi todas las ciudades y pueblos de Israel, cada tubería de agua, cada farol y carretera, cada emprendimiento agrícola o urbano, fueron construidos y desarrollados con el apoyo de Keren Hayesod. Instituciones educativas, hospitales, al igual que la absorción y el asentamiento de nuevos inmigrantes provenientes de todo el mundo se hicieron posibles gracias a las actividades de Keren Hayesod.

Con el establecimiento del Estado, la tarea de Keren Hayesod parecía haberse completado. Fue entonces que surgieron varios interrogantes cruciales: ¿Debería realmente la institución finalizar sus actividades? ¿Habría ya concluido su misión transformadora o debería seguir apoyando el proyecto sionista? Los líderes del Keren Hayesod entendieron que el establecimiento del Estado era tan sólo un primer paso en el largo camino que aún quedaba por recorrer. El nuevo Estado tenía aún por delante muchos y difíciles desafíos que enfrentar, para poder asegurar su mera existencia a pesar del férreo entorno geopolítico hostil, desarrollar su economía y sus instituciones y lograr absorber a millones de inmigrantes adicionales.
Estas siguen siendo las razones que explican la relevancia de las actividades de Keren Hayesod desde su nacimiento en 1920 hasta nuestros días.

Para ver la película completa

30 de noviembre de 1947 – Multitudes de personas celebran en el patio del Edificio de las Instituciones Nacionales en Jerusalem la decisión de la ONU del 29 de noviembre de 1947, que conllevó al establecimiento del Estado de Israel, aproximadamente medio año después.

“Tierra de Promesas”: una película informativa producida por Keren Hayesod es elogiada por amplias audiencias en el mundo entero

¡Todos quieren ver la vida de los pioneros en Eretz Israel!

Mayo de 1935. El estreno de la película “Tierra de Promesas” despierta una gran curiosidad e interés, tanto en Eretz Israel como en las comunidades judías de la Diáspora. Miles de judíos en Berlín abarrotan los cines. La película se distribuye rápidamente a todas las ciudades de Alemania con más de 200 judíos, y desde Alemania, al resto del mundo. ¡En los Estados Unidos, 50,000 personas vieron la película en solo tres semanas!

La película, dirigida por Yehuda Lehman y producida por Leo Herman, de Keren Hayesod, describe la construcción un “Hogar Nacional” en Eretz Israel, centrándose en la vida de los judíos que viven y desarrollan a diario el futuro Estado Judío. El éxito del film se explica por el interés y la ansiedad de los judíos en la Diáspora de ver con sus propios ojos la concreción del proyecto sionista ¡Todos habían oído hablar del mismo, pero ahora tenían la oportunidad de constatarlo a través de imágenes e historias reales!

El científico ganador del Premio Nobel, Profesor Albert Einstein, asistió al estreno de la película en Nueva York y la elogió públicamente. Las críticas fueron altamente positivas. Después de su estreno en Tel Aviv, el 26 de noviembre de 1935, unas 12,000 personas alcanzaron a ver la película en solo unos días, y las filas en las taquillas eran interminables.

Para ver la película completa

Poster publicitario de “Tierra de Promesas”

El Acueducto Nacional: la visión del «poder del agua» finalmente se realiza gracias a Keren Hayesod

Comencemos con un acertijo: ¿ Cómo convertir la tierra desolada y árida en un paraíso verde y abundante? La respuesta es muy simple: con agua. En 1964, se lanzó oficialmente el «Mobil Artzí» (Acueducto Nacional, en español), la arteria principal de una vasta e impresionante tubería que transporta agua desde el lago Kineret en la Galilea hasta la localidad de Mitzpé Ramon en el árido Negev. El sistema, de 130 km. de largo, fue la realización del sueño de 40 años del «poder transformador del agua»; visión incluso mencionada en uno de los capítulos del Libro del Keren Hayesod, escrito en 1921.

Keren Hayesod fue el principal socio en el financiamiento de la compañía nacional de agua de Israel, “Mekorot”, proporcionando 6.250 liras del capital inicial de Mekorot que ascendía a 35.000 liras. La primera campaña de recaudación de fondos de la compañía fue iniciada por su director, Levi Eshkol, más tarde Primer Ministro de Israel, fue y fue quien descubrió una serie de nuevas fuentes de agua y decidió una operación sin precedentes consistente en llevar agua a los asentamientos agrícolas de Emek Yizrael. Pero éste fue solo el paso inicial. En la década de 1940, a fin de constatar plenamente la viabilidad de esta complicada iniciativa, el Keren Hayesod invitó a un renombrado investigador extranjero a Israel, quien confirmó oficialmente que Israel tenía suficientes fuentes de agua como para satisfacer sus necesidades. La idea recibió la aprobación final, y el resto es historia. ¡Salud!.

Foto: David Ben Gurion visita el proyecto del “Acueducto Nacional”, 1963

Aryeh Oz, de niño sobreviviente del Holocausto a piloto en operaciones de rescate e inmigración

Aryeh Oz

La fascinante biografía de Aryeh Oz constituye un vívido ejemplo del principio de responsabilidad mutua en el Pueblo Judío, que constituye además, uno de los principios básicos de Keren Hayesod. Oz fue sobreviviente del Holocausto, nuevo inmigrante, estudiante de una Aldea Juvenil y piloto de las FDI, que recibió un Certificado de Reconocimiento por su participación en la Operación Entebbe. Como capitán de vuelo de El Al tomó parte en la ya legendaria Operación Salomón, que trasladó a Israel más de 14,000 inmigrantes judíos de Etiopía en apenas 24 horas.
Después de la Kristallnacht, la familia de Oz huyó de Alemania a Holanda, país que fue invadido por los las tropas alemanas poco tiempo después. Un día antes de que Oz fuera enviado a un campo de concentración nazi, un estudiante judío lo conectó con una familia holandesa que lo ocultó hasta el final de la guerra. A los 11 años, hizo aliá por su cuenta y fue enviado a una Aldea Juvenil, donde recibió un cálido hogar y una buena educación. «Lo que recibí allí me guió durante el trayecto de toda mi vida», atestigua. “Fui finalmente aceptado en un curso de pilotos, y estaba feliz de poder retribuir al país que me permitió llegar y vivir aquí”.

Oz comandó un escuadrón en la Fuerza Aérea, trasladó paracaidistas al Paso de Mitla durante la Campaña del Sinaí y piloteó uno de los aviones que rescataron a los israelíes secuestrados en Uganda durante la Operación Entebbe. Más tarde se convirtió en piloto de El Al y fue uno de los pilotos claves en la implementación de la Operación Salomón en 1991. En un dramático momento de la misma, cuando no quedaban asientos vacíos en su avión y parte de los inmigrantes etíopes yacían en el suelo del mismo, mientras otros aún pugnaban por subir al avión repleto, Oz asumió la valiente responsabilidad de trasladarlos a todos. Al final, su avión trasladó a casi 1,000 pasajeros, rompiendo un récord Guinness. Oz contó posteriormente que durante el transcurso de ese vuelo inolvidable sintió que estaba cerrando el círculo de su vida: la de un niño rescatado a un piloto rescatando a otros. “Cuando volamos sobre Jerusalem y giré a la izquierda hacia el aeropuerto Ben Gurión, todo el avión cantó ‘Jerusalem de Oro’. No había nadie en la cabina de mando cuyos ojos no estuvieran llenos de lágrimas¨, recuerda.

Los “Amigos de Israel” son una parte integral de las actividades de Keren Hayesod

Sherly America nació y creció en Indonesia, el país musulmán más grande del mundo. Se sorprendió al ver manifestaciones contra el Estado de Israel, en las que se quemó la bandera israelí, y decidió, como creyente cristiana, que era su obligación y privilegio proteger y apoyar al Estado de Israel y al Pueblo Judío.
Durante la última década, Sherly ha estado dando conferencias en iglesias y reuniéndose con líderes y empresarios para contarles sobre la bendición que el Estado de Israel trae al mundo y el milagro hecho realidad de que, después de 2.000 años de exilio, el Pueblo Judío ha finalmente regresado a su tierra. Sherly ayudó a Keren Hayesod a construir una red de apoyo en el sudeste asiático, lo que condujo al establecimiento de la campaña de KH en Singapur, en asociación con Indonesia y Malasia.

Hoy, como Presidenta de la División Femenina Internacional de “Amigos de Israel”, Sherly trabaja para alentar a las empresarias a apoyar a Israel a través de Keren Hayesod. Éste es solo un ejemplo del creciente apoyo de nuestros amigos cristianos en todo el mundo.

A principios de la década del 2000, Keren Hayesod tomó conciencia de la tremenda importancia de conectarse con “Christian Friends of Israel”. En 2008, se fundó la División “Amigos de Israel”, la que no ha dejado de crecer en forma constante. El primer evento en Singapur se celebró hace unos 10 años, con unas pocas docenas de participantes. Desde entonces, se han abierto otras 13 sucursales en países vecinos, y el número de participantes en diferentes actividades y eventos de recaudación de fondos ha aumentado enormemente.

Grupos de “Amigos de Israel” operan ahora en todo el mundo cristiano, conectando a judíos y cristianos que contribuyen al fortalecimiento y el desarrollo del Estado de Israel. Los contribuyentes de “Amigos de Israel” son una parte integral de las actividades de Keren Hayesod y reciben un merecido y sincero reconocimiento por sus contribuciones.

Foto: 2016, Misión de Liderazgo de I-Witness a Israel